La creatividad es un músculo

Existe una mentira ampliamente difundida: hay gente con creatividad y gente sin creatividad. Pero en realidad todo el mundo tiene creatividad. Unas personas la ejercitan todos los días, la ponen en marcha, se permiten alcanzar pensamientos más lejanos, mientras otras la tienen restringida, encerrada o bloqueada.

A las personas que practicamos la improvisación teatral nos cuesta hablar de ensayos y hablamos más de entrenamientos, ya que estamos más cerca de los deportistas. Se ensayan pocas rutinas, y se entrenan distintas tácticas y técnicas para tener “músculo” de creatividad.

Veamos entonces cómo podemos entrenarla para que esté activa, cómo dejarle más espacio para moverse y con ello llegar a pensamientos creativos de manera más ágil. La creatividad es un músculo y hay que ejercitarlo.

Creatividad contrapuesta

En un estudio del Profesor George Land, del instituto de investigación Innotek Corporation,  que comenzó en 1968 y acompaño a más de 1600 niños de los 5 a los 15 años, se observó cómo con la edad se volvían menos creativos. Principalmente se achacó a que, aunque queremos que las nuevas generaciones sean creativas (algo que inherentemente demuestran en la infancia), se les demanda constantemente tener la idea oportuna, dar la respuesta exacta y correcta siempre.

Pero antes de tener una respuesta, tenemos que permitir el pensamiento divergente, en el que nos imaginamos muchas ideas, sin importar que nos parezcan muy lejanas o disparatadas. Será posteriormente cuando hagamos un refinado de las mismas en un pensamiento convergente. Pero si no nos permitimos el primer paso y directamente juzgamos cada idea que quiere salir de nuestra cabeza saldrán muchas menos. Si no permitimos que el músculo se estire, bloquearemos el movimiento.

Creatividad juzgada

Otro de los frenos a la creatividad viene de juzgar cada idea. Principalmente por el miedo a no encajar, pensando que esa idea va en contra de lo aceptado por la sociedad. Somos seres sociales y queremos encajar. 

Keith Johnstone, en su libro “Impro”, comenta que en su infancia tenía tres razones limitantes para dejar salir sus ideas: parecer loco, parecer obsceno o por que no era original. Y se nos olvida que en las ideas más locas están las genialidades; que las pulsiones más elementales son las que nos mueven, y podemos fiarnos de nuestros instintos; y que quizá no es original lo que vamos a decir, pero nuestra cabeza ha conectado esa idea “no original” con lo que está pasando de alguna manera que quizá nadie haya conectado en este momento y es lo que se necesita. 

Creatividad liberada

Si quieres liberar la creatividad, hay que cambiar el contexto, abrir las puertas y que se aireen esas ideas. Para eso tenemos que cambiar de hábitos, entrenarnos en una manera distinta de hacer las cosas. Necesitamos lugares donde ser libres y escuchar a nuestro cuerpo.

Espacio abierto

Si nos damos espacios donde nuestras ideas no son juzgadas, donde se nos permita ser y hacer, esto generará la comodidad de poder expresar abiertamente las ideas que vengan a nuestra cabeza. En las clases de impro, es constante el aprendizaje de escuchar sin juzgar, de apoyar la idea que ha surgido de la otra parte.

Instinto

El instinto es una fuerza poderosa que nos guía a tomar decisiones de forma espontánea. Son procesos subsconscientes del cerebro que enlazan ideas y recuerdos de manera intuitiva. Conectar con nuestra intuición, permitirla salir, nos lleva a acceder con mayor velocidad a respuestas basadas en la experiencia. El instinto es la voz de nuestra alma y nos ayuda a seguir nuestro camino, escúchala.


3 ejercicios para liberar la creatividad

Para terminar, voy a recomendaros 3 ejercicios para trabajar en equipo y liberar la creatividad. Así conseguiremos acceder de manera ágil a los recuerdos y las ideas que ya tenemos, permitiremos que salten como resortes ante estímulos. Vamos a entrenar esta velocidad de respuesta, reduciendo juzgarnos y aprovechando lo que ya tenemos. Es interesante, para reforzar la positividad del equipo y el espíritu de que todas las ideas son bienvenidas, si al participar cada uno se grita al unísono “¡bien!”.

Mil maneras de usar un…

Tomando un objeto cualquiera que se tenga a mano, cada persona deberá darle una utilidad, hacer una acción simulando esa actividad y pasarlo al siguiente. Al principio se usará para cosas cercanas y comunes, cuando estas se agoten empezaremos a ver ideas más alejadas. Es importante que todo el grupo apoye las ideas que surjan, internamente esto validará nuestra idea y nos ayudará a seguir adelante.

Explosión de recuerdos

Vamos a llamar a nuestros recuerdos a partir de estímulos sensoriales: colores, olores, sentimientos… En círculo una persona dirá un color, y por orden cada uno dirá en una o dos frases el primer recuerdo a partir de ese color. Se pueden cerrar los ojos si esto ayuda.

Poner en marcha los recuerdos, sacar las ideas del pasado y acceder a ellas conscientemente es un entrenamiento que nos prepara para acceder a ellos de manera automática e inconsciente. Cuando conseguimos esto, la generación de ideas es más vertiginosa.

Tres cosas

Por parejas, uno debe proponer una enumeración de tres cosas con una característica y la otra parte contestará con lo primero que se le ocurra. (P.e. “3 cosas que encontrarías en…”). Si se quiere complicar, se puede pedir enumerar con una característica en negativo (p.e. “3 cosas que no harías en…”).


En definitiva, nuestra mente ya es creativa, es cuestión de ejercitarla, de entrenarla. Y descubrir que la creatividad de cada persona es distinta, porque todos tenemos y está basada en nuestras experiencias y aprendizajes.

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